La Voz de APEDE
Panamá pa’ Ti: el verdadero desafío sigue siendo vencer la informalidad*
El lanzamiento del programa gubernamental “Panamá pa’ Ti” marca una hoja de ruta oportuna y necesaria para atender las demandas más sensibles de la población: empleo, salud, canasta básica y agua. Como bien ha destacado APEDE, el esfuerzo por ordenar las finanzas públicas y recuperar la credibilidad internacional constituye un cimiento indispensable; no hay bienestar sostenible sobre cuentas desordenadas. El gran mérito de esta iniciativa es que traduce esa estabilidad fiscal en compromisos concretos, devolviendo la mirada a las urgencias diarias del ciudadano.
Sin embargo, para potenciar el impacto de este plan y garantizar que la confianza se arraigue con fuerza en el hogar de cada panameño, la meta de generar 80,000 empleos privados debe complementarse con una estrategia paralela contra el obstáculo estructural más grande de nuestro mercado: la informalidad laboral, que hoy abarca a más de la mitad de nuestra fuerza de trabajo.
Las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), correspondientes a septiembre de 2025, evidencian que la informalidad sigue siendo uno de los mayores obstáculos para el desarrollo económico y social de Panamá. El 47.1% de los trabajadores ocupados no agrícolas —784,990 personas— laboran en la informalidad.
La informalidad es una realidad compleja que limita el alcance de cualquier política pública. Para el trabajador, significa generar ingresos en el día a día, pero desprotegido, sin el respaldo de la Caja de Seguro Social ni el derecho a una jubilación digna, lo que perpetúa la vulnerabilidad de su familia.
Para el país, la informalidad erosiona los fondos de pensiones y debilita la recaudación fiscal, restándole recursos fundamentales al Estado para resolver, precisamente, crisis históricas como el suministro de agua potable o el desabastecimiento de medicamentos. Además, genera una competencia desleal para las empresas que cumplen con la ley. El empleo informal es un motor de supervivencia inmediata, pero para que el país dé el salto definitivo al desarrollo, necesitamos transformarlo en empleo formal y productivo.
La buena noticia es que la región ofrece experiencias exitosas donde la informalidad se ha reducido de manera paulatina pero sostenida mediante programas específicos de incentivos. El modelo del "Monotributo" en Uruguay es un ejemplo claro: al simplificar y unificar los impuestos y la seguridad social en un solo pago muy bajo, lograron bajar la informalidad del 42.8% en 2001 a 21% en 2022, ofreciendo a los micro emprendedores ventajas reales en salud y jubilación. Colombia, por su parte, logró reducirla en un rango de 3 a 7 puntos porcentuales al aliviar de forma agresiva los costos no salariales de contratación, facilitando que las pequeñas empresas dieran el paso hacia la legalidad.
Estos ejemplos nos enseñan una lección fundamental: combatir la informalidad no se logra en un solo periodo de gobierno. Requiere una verdadera política de Estado a largo plazo, con una planificación que trascienda administraciones y que entienda que los resultados se consolidan año con año.
“Panamá pa’ Ti” abre una ventana de oportunidad extraordinaria para sentar esas bases. El llamado a la acción y el gran reto que tenemos por delante —en una alianza seria entre el sector público y privado— es asegurar que este plan sea el primer paso de una estrategia nacional de formalización. Facilitar los trámites, digitalizar procesos y crear incentivos fiscales para que las microempresas crezcan bajo el paraguas de la ley serán las herramientas fundamentales.
Celebramos la visión y el ordenamiento planteados por el Ejecutivo. Sin embargo, el verdadero indicador de éxito no será únicamente la cantidad de empleos creados, sino su capacidad para reducir la informalidad laboral. Mientras casi cinco de cada diez trabajadores permanezcan fuera del empleo formal y de la protección social, Panamá seguirá enfrentando un freno para elevar su productividad, fortalecer sus finanzas públicas y generar un crecimiento más inclusivo. El gran reto es convertir esos miles de nuevos empleos en la base de una política de Estado que ofrezca estabilidad, oportunidades y un mejor futuro para las familias panameñas.
*Giulia De Sanctis*
*Presidenta Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa*

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